lunes, 9 de septiembre de 2013

Debajo de muchas capas

¿De qué se compone nuestra sexualidad? ¿Porqué aún ahora es un tema signado como tabú? Nunca es fácil acercarse a un tema tan extenso, del que se habla constantemente, y sin embargo se le tiene aún en un pedestal un tanto por encima de nuestras cabezas.

La riqueza de la sexualidad es algo que todos, o la mayoría, de los seres humanos coincidimos en apreciar, de una manera u otra. Necesaria o innecesaria, amada u odiada, repudiada o exhibida, intensa en todo caso. Hace parte de nuestra identidad y de nuestra personalidad y es total mente personal, al menos eso es lo que creemos.

Partiendo necesariamente de los conceptos acuñados por Sigmund Freud, el yo o ego, el superyó o superego, y el id o ello, nos encontramos con que nuestro actuar siempre se encuentra permeado por más de una esfera que influyen determinantemente en las decisiones que tomamos, consiente o inconscientemente.



El id está constituido por la parte de nuestra mente que se ve controlada por los impulsos más primigenios, siendo totalmente irracional y emocional, que es consumida de lleno por las pulsiones y deseos. El superego es aquella contraparte que almacena en sí todas las cuestiones morales, distinciones entre bien y mal y valores con los que somos formados por el sistema social, es la parte que es paciente y que anhela perfección para nuestra existencia, que nos impulsa a seguir las reglas de la sociedad en la que convivimos. Finalmente el ego es la pieza clave en la conjunción de las partes anteriores, ésta alterna nuestras necesidades irracionales con nuestras normas morales, dictando a partir de la razón y la reflexión.

En su teoría Freud habla de que las tres partes de la mente se ven inmersas en una dinámica bajo el influjo de lo que denominó dos pulsiones antagónicas, el Eros y el Tánatos, la pulsión de la vida y la pulsión de la muerte respectivamente. El Eros está claramente inclinado hacia el amor, el deseo, la supervivencia, la sexualidad y generalmente hacia un lado más positivo si se quiere, de la realidad. El Tánatos es odio, autodestrucción, repulsión, sufrimiento, y un total opuesto de su compañero.

Nos encontramos entonces con que la mente, y nuestro actuar en consecuencia, siempre va a estar limitado por una serie de barreras y detonadores que nos impelen a realizar actos o a asumir posiciones según sea el caso.

Ya desde una trabajo más cercano a la rama de la filosofía vemos que Althusser y sus estudios sobre las ideologías, orientan las acciones de los individuos a respuestas concordantes con la relación de subordinación hacia los aparatos existentes que crean normas que actúan como reguladores sociales. De esta manera la iglesia, la escuela, el ámbito jurídico, el político y la familia entre otros, fungen como un orientador para actuar de manera concordante con cierta ideología dominante, proveniente siempre del estado.

Para el filósofo toda formación social basa su supervivencia en una serie de elementos que actúan de manera coercitiva y necesaria, asegurando un orden social, conllevando a un equilibrio determinado. Así bajo la influencia de grandes como el mismo Freud o Lacan, asegura que una ideología se define como una “representación de una relación imaginaria con unas condiciones reales de existencia”.

De este modo encontramos, con sólo un par de ejemplos, una serie de elementos que atraviesan transversalmente cualquier concepto de identidad que poseamos, implicando con ello que la multiplicidad de estructuras formadas en nuestra personalidad y nuestro acercamiento a conceptos tan supuestamente sencillos como lo son la sexualidad, el amor o el odio siempre van a estar influenciados por cierto contexto que va a parcializar nuestro conocimiento o acercamiento a algún fenómeno.

Avizoramos entonces que desde cualquier punto que se le trate, la complejidad de un concepto relativamente integrador, como lo es la sexualidad, toma en su camino un sinnúmero de aristas que se van a ver reflejadas en el actuar y el concebir en sí mismo.



Podemos entonces afirmar que la sexualidad es un elemento totalmente subjetivo, totalmente propio, pero totalmente construido con preceptos y concepciones que nos son ajenos y que por gusto o no, compartimos bajo un abanico de pluralidades encontradas. Mi sexualidad es solo mía, pero se construye desde los demás.


Así las cosas, la sexualidad en los humanos se integra con una gran multiplicidad de conceptos y elementos, alejándose diametralmente de la sexualidad animal, mucho más instintiva que la propia, adentrándose en un mundo lleno de complejidades y de criterios, unos irreconciliables y todos marcados por una propia historicidad que no reconoce par en ningún otro ser humano. Se abre entonces ante nuestra presencia, un concepto hilvanado de muchas causas y efectos, y con infinitos resultados distintos, esa es nuestra sexualidad.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Adolescencia y Sexualidad

La sexualidad es una parte integral en nuestras vidas, desde el nacimiento hasta la muerte. Para los adolescente hacerse cargo de su emergente sexualidad es parte del proceso natural de transformación en adulto. La sexualidad debe ser considerada dentro del contexto del desarrollo humano, no como un secreto a ser guardado por le silencio del adulto.

El amor y ser querido es una necesidad básica del ser humano; necesidad profunda de superar su individualidad, su aislamiento de otros. Por encima de esta necesidad universal existencial de unión, surge otra mas específica y de orden biológico, el deseo de unión entre los polos masculino y femenino.

Desde que el niño nace siente necesidad de afecto y de cercanía física, pero en la pubertad y en la adolescencia es cuando el instinto sexual se orienta hacia su satisfacción y a la búsqueda de otro sexo. Sin embargo, el adolescente que ya esta capacitado físicamente para procrear no siempre esta maduro ni psicología, ni emocional, ni socialmente para ello.

Este proceso de alcanzar la madurez en todas las esferas de su desarrollo, toma tiempo. Algunos adolescente inician su actividad sexual (coital) con una relación de amigovios mientras que otros la postergan. También hay adolescente que la inician en actividad sexual en relaciones pasajeras, carentes de amor y desprovistas de un ambiente de intimidad como ocurre en un contacto casual, impulsivo, que busca solo el placer del momento. Una relación así puede marcar para siempre el desarrollo sexual, impidiendo la integración armónica de la integración física y afectiva de la sexualidad. 

Para el adolescente es fácil confundir enamoramiento con amor. Algunas parejas adolescentes inician relaciones sexuales llevadas por la atracción física, creyendo que el estar “loco o tragado” por el otro es una prueba de la intensidad de su amor. Unen el deseo sexual a la idea de amor e incurren en el error de creer que aman cuando solo se desean físicamente. 

Sexo, Sexualidad y Cultura

La sexualidad, como muchos otros aspectos de la experiencia humana, se muestra como una realidad muy compleja y diversa. De este modo, a la hora de abordar la sexualidad se deben tener en cuenta dos grandes categorías:


  • La que hace referencia a la división orgánica entre hombres y mujeres, y a las cualidades que los diferencian.
  • La que hace referencia al comportamiento erótico y a determinados aspectos físicos o de personalidad, asociados o relacionados con lo erótico.

No obstante, e independientemente del alcance del término sexo, lo cierto es que la sexualidad siempre adquiere significados adicionales e implica algo más. En este sentido, diversos psicólogos han acotado la sexualidad como una fuerza primaria en la vida de cada individuo. Dicha fuerza es penetrante e integral, implicando diversos procesos fisiológicos y psicológicos. Se trata, por tanto, de un proceso activo, dinámico y orgánico, con una multiplicidad  de variables interrelacionadas y cambiantes. En definitiva, se trata de una dimensión que engloba aspectos como nuestra manera de pensar, sentir y expresarnos acerca de nuestro género, nuestros órganos sexuales, nuestro cuerpo, nuestras imágenes mentales y nuestras elecciones y preferencias. De este modo se hace patente la enorme complejidad de la sexualidad humana, hasta el punto de que puede resultar muy difícil distinguir entre los aspectos sexuales y los no sexuales en la vida de una persona.

Por otra parte, la sexualidad humana está muy influida por los diversos contextos socioculturales, que modelan, estructuran y controlan el desarrollo y la expresión de la sexualidad en todos sus miembros. Por tanto, a la hora de analizar la sexualidad, es necesario tener en cuenta el lugar y el significado que la sexualidad ocupa en la vida social de una cultura o sociedad determinada. 

Diversos estudios procedentes del ámbito de la psicología y de la antropología, y realizados desde una perspectiva transcultural, obtuvieron los siguientes resultados:


  • Las culturas del sexo son extremadamente variables en términos de las ideologías y valores contenidos en ellas, y en las formas en que dichas ideologías y valores se integran en el resto de la cultura de la que forman parte.
  • La cultura del sexo es uno de los entornos más inmediatos de la sexualidad de los individuos y los grupos.
  • La cultura del sexo ejerce una influencia importante y continua en las expresiones conductuales de la sexualidad.
En algunas culturas la sexualidad aparece como un componente esencial del ser humano y se asocia a sentimientos de placer y bienestar, por lo que tiende a potenciarse su expresión y desarrollo. Sin embargo, en otras culturas ocurre todo lo contrario, y la sexualidad aparece asociada a sentimientos negativos, o se circunscribe exclusivamente a su función reproductora.

De igual modo, las diferentes ideas y significados que tiene el hecho de ser hombre o mujer en diferentes culturas, y de los roles que cada uno ha de desempeñar en ellas, condiciona la forma concreta de vivir la sexualidad de sus miembros. Ahora bien, la forma concreta en que cada cultura o cada sociedad regula y controla la expresión sexual de sus miembros debe buscarse en el tipo de normas concretas que emanan al amparo de las distintas instituciones sociales, tales como los gobiernos, los saberes científicos, la economía, la religión, el matrimonio, etc. En efecto, estas normas en el terreno sexual van a dictaminar los siguientes aspectos:


  • El tipo de conductas que son inapropiadas.
  • El tipo de conductas que son apropiadas, pero no necesarias o requeridas.
  • El tipo de conductas que se espera que lleven a cabo los miembros o determinados miembros de la sociedad.

Un aspecto fundamental con referencia al contexto sociocultural y su influencia sobre las conductas sexuales tiene que ver con el hecho de que en cada sociedad y en cada cultura existen formas concretas de sancionar o recompensar a los individuos que siguen las normas establecidas, y por el contrario, formas de castigar a los individuos que se desvían o alejan de tales normas.

Política y Sexualidad

La sexualidad y las prácticas sexuales –el homoerotismo y las sexualidades no normativas - parecen, a priori, un asunto privado y de poca importancia, que sucede en la intimidad y que están lejos de las políticas públicas.

Esta idea aparece junto con otras, como la de que la sexualidad fuese una fuerza natural que existe con anterioridad a la vida social y que da forma a las instituciones; como si fuera algo inmutable, asocial y transhistórico; o la de que el sexo como propiedad de los individuos, que reside en sus psiques y sus hormonas. Estas concepciones erróneas aparecen enraizadas en la cultura occidental, de forma que no se cuestiona la sexualidad, y reaparecen en diferentes momentos históricos con diferentes formas culturales. Comparten estatus de asunto periférico con otros asuntos de género, como son el derecho a decidir sobre su propio cuerpo y el reconocimiento de su autonomía en función de demandas relacionadas con la sexualidad y la reproducción, etc. 

De la misma manera, esto sucede también en las sexualidades no normativas: homosexuales, intergeneracionales, sadomasoquistas, no monógamas, etc. Las prácticas sexuales privadas de un ciudadano o ciudadana no presuponen la conciencia o intencionalidad de desequilibrar el orden establecido. Sin embargo, la mera existencia de estos comportamientos desafía el orden establecido; un dictado que presupone que todo ciudadano es por definición heterosexual y varón.

La sexualidad dista de ser un asunto privado que se practica en la intimidad; ha estado siempre presente para los actores políticos, encargados de regular el comportamiento de la ciudadanía, como son los estados, las religiones, la medicina, el sistema educativo, los medios de comunicación, etc. Estas instituciones han dado lugar a prácticas institucionalizadas específicas, como son confesión, hospitalización, tratamiento psiquiátrico, escolarización, encarcelamiento, información, etc. 

Influencia de la música en la Sexualidad

La música se ha vuelto necesaria para desarrollar diferentes actividades y enaltecer o bajar la autoestima. Resulta común elegir dentro de una marca de CD canciones y ritmos que reflejen lo que se quiso, se quiere y lo que se querrá en un futuro, por eso para algunas parejas la música es uno de los principales elementos que no pueden faltar en los encuentros sexuales, porque permite reactivar la pasión y el deseo por el otro y se convierte en el estimulante que permite ir escalando peldaño por peldaño para llegar al clímax con una satisfacción total.

Resulta importante conocer los gustos de la pareja para que los dos sientan el ritmo, las melodías, los tonos y la sensibilidad que ésta puede producir con tan solo una caricia. La música es uno de los matices que le dan color a la situación y está en usted disponer del resto para encender el fuego de la seducción y la pasión.

La música influye en las relaciones sexuales porque son historias cortas que cuentan y reviven pensamientos y sentimientos, pero cuando se está en intimidad, los dos crean su propia historia, la música los transportará al lugar al que usted  y su cuerpo quiere ir. Déjese  llevar por los sonidos y las caricias, un mundo hecho solo para dos, y recorran un camino lleno de amor y seducción que pondrá a prueba la imaginación entre usted y su pareja. 


Algunas personas se preguntan qué tipo de música se puede usar para estar en pareja, la respuesta es sencilla y está en lo que a cada uno le gusta, en hacer una mezcla de ritmos que puedan ser usados en los diferentes momentos del acto sexual, se podría escuchar algo más suave y algo más rápido. La idea es que inicialmente se citen y charlen sobre qué les gustaría escuchar a los dos, elegir una a una, como si se estuviera comprando una botella de vino, el ritmo, el color de las melodías y los sonidos que permitirán que sea un  momento lleno de magia.

Qué es el placer Sexual?

El placer sexual es lo que experimentamos al estar excitados sexualmente. La excitación sexual es la respuesta del cuerpo a la estimulación sexual. Podemos excitarnos por cosas que oímos, vemos, olemos, saboreamos o tocamos. Pueden estar presentes en el mundo real, en nuestra imaginación o en nuestros sueños. Podemos sentirnos muy excitados cuando acariciamos nuestras zonas erógenas, cuando una pareja lo hace o cuando acariciamos dichas zonas de una pareja.

¿El placer sexual es bueno?

Sí. El placer sexual puede ser importante para la salud física y emocional y el bienestar.

Llevar una vida sexual saludable, con pareja o sin ella, está relacionado con lo siguiente:


  • Mayor salud sexual y reproductiva
  • Mayor salud general
  • Mejor sueño
  • Menor estrés y tensión
  • Mayor autoestima
  • Una apariencia más juvenil
  • Mejor estado físico
  • Una vida más prolongada

Es lamentable que muchos de nosotros hayamos crecido escuchando sólo acerca de los riesgos y los peligros que implica expresarnos sexualmente. Si bien esos riesgos son reales, también es cierto que los juegos sexuales, con pareja o sin ella, pueden ser una fuerza positiva y poderosa en nuestras vidas. Nos ayuda a conectarnos con otras personas y a disfrutar del mundo.

Mitos de la Sexualidad y las Artes

En su artículo Sergio García Soriano nos habla sobre este tema:

"La mujer y el cine o la pintura y la mujer son temas que me tienen atrapado desde hace años. Es como si hubiese encontrado un nexo de unión entre las vicisitudes de la consulta y las producciones artísticas. E. Munch es el pintor que en más ocasiones ha reflejado en sus lienzos y grabados una imagen de la mujer con sexualidad devoradora, mostrando al espectador su convicción de que es ella quien domina las artes amatorias. Y además, Munch tenía la idea que el hombre alcanzaba la inmortalidad a través de la obra artística y la mujer sólo la podía conseguir a través de la única creación que le era posible: un hijo. Los prejuicios de época han sido base del pensamiento de grandes artistas y literatos. Y hombres y mujeres han hecho del prejuicio: hábito y destino.

- El mito ante el deseo sexual:

La virginidad, tan apreciada en ellas y tan burlada en ellos, ha sido siempre un tema recurrente en la mitología. Mitos que en cada uno de nosotros han estado presentes en nuestro crecimiento y desarrollo. El minotauro y su cuota de vírgenes diarias ponen de manifiesto una leyenda aún en boga en la Francia del XIX, según la cual las enfermedades venéreas que tanto se habían extendido, se curaban desflorando y, si era necesario, violando a una virgen, ya que transmitir el mal a un inocente llevaba a la curación. Fascinación por la castidad que Sofía Coppola recoge con maestría en Las vírgenes suicidas, a través de los ojos de unos adultos que han vivido la experiencia adolescente de la sexualidad y la muerte.

Regresando a la literatura, Las mil y una noches, el clásico persa, también nos habla de éstas situaciones. Leamos:

"Un sultán desposaba una virgen cada día y mandaba decapitar a la esposa al día siguiente. Todo esto lo hacía en venganza, pues encontró a su primera esposa traicionándolo. Ya había mandado matar a tres mil mujeres cuando conoció a Scheherazade. Este le comenzó a narrar un cuento durante toda la noche. Mientras relataba, el rey permaneció atento y motivado, escuchando con asombro la primera historia, y al final le pidió otra, pero Scheherazade le dijo que la alborada estaba cerca. Entonces, él decidió no matarla esa vez, pues la historia por venir al día siguiente parecía algo mucho más emocionante y atractiva. Así, el rey conservó a Scheherazade viva, mientras que pedía con impaciencia un anticipo de cada nuevo cuento, hasta que, después de mil y una noches de diversas aventuras, y ya con tres hijos, el sultán decide hacer reina a la mujer que habla, entretiene y genera erotismo".

El miedo ante el deseo sexual de las mujeres está presente en muchos mitos y películas, recordemos por ejemplo, que en el cine negro la femme fatal tiene que ser sacrificada por su lascivia y ambición-. Y este pensamiento que puede estar disfrazado en las parejas se puede relacionar con la eyaculación precoz o la frigidez, cuando se molesta al partenaire con este trastorno se evita la admiración en el momento del orgasmo, en el culmen de máximo goce."

http://blogs.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/el-arte-de-vivir/2013/02/09/mitos-de-la-sexualidad-y-las-artes-114523

Dimensión psicológica de la Sexualidad



La sexualidad es la serie de fenómenos emocionales y de conducta relacionados con el sexo opuesto de una persona.

El aspecto psicológico de la sexualidad incluye la forma como la persona se asume como hombre o mujer(identidad). Tiene que ver con las emociones y el desarrollo de los afectos. Es la forma en que cada individuo retoma y reproduce todo lo que su sociedad le enseñó que debe hacer o como debe actuar, ya que la sociedad suele tener muchas expectativas de cada sujeto, según sea su sexo. En consecuencia, estos aspectos no quedan fuera del individuo, sino que los interioriza, los hace propios hasta que coinciden con su forma de pensar y de sentir.

La dimensión psicológica la integran aspectos sentimientos, ideas, la forma en que nos comunicamos. Están también nuestros miedos, deseos, fantasías y afectos, la experiencia subjetiva del amor y los demás vínculos. La familia es el agente esencial en este proceso central del desarrollo de la identidad sexual que se comienza desde la niñez.

¿Qué es la sinestesia?


La Sinestesia es una Figura Retórica que consiste en mezclar sensaciones percibidas por órganos sensoriales distintos (sensaciones auditivas, visuales, gustativas, olfativas y táctiles). También se denomina Sinestesia cuando se mezclan estas sensaciones con los sentimientos internos (tristeza, alegría, etc...) 


Una persona que experimenta éste fenómeno, por lo general ve los sonidos (en colores o formas), los puede saborear, e incluso oler... De igual manera, para otras personas, la sinestesia interfiere en los demás sentidos.









¿Qué es la sexualidad?

Algunas definiciones:

  • La sexualidad es un aspecto de la vida de todos los seres humanos y está relacionada con la capacidad de sentir placer, nace con nosotros y se muere con nosotros e involucra aspectos físicos, sentimentales y emocionales. Esto quiere decir, que la sexualidad está relacionada con nuestra forma de ser, de pensar, de sentir, de actuar y de relacionarnos con otras personas y con nosotros(as) mismos(as).


  • La sexualidad está conformada por los elementos biológicos, es decir, el sexo; los psicológicos, como es el sentirse y pensarse como hombre o mujer; y los sociales, que hacen referencia al comportamiento que establece la sociedad para cada sexo. Entonces se puede entender por sexualidad a la forma en la que cada ser humano se manifiesta como hombre o como mujer, de acuerdo a las normas y valores propios de su cultura y de su época.


  • La sexualidad es parte integral de la vida humana, porque se nace y se muere sexuado/a. Va acompañando a las personas y se expresa en forma diferente a lo largo de la vida. Es parte básica del crecimiento, del auto-conocimiento, del desarrollo y de la identidad como seres humanos. Se relaciona con los sentimientos, las emociones, los valores, los pensamientos e ideas y las experiencias de cada persona. Es un asunto complejo que influye en la comunicación entre las personas, ya que cada persona es percibida por los demás y, a su vez, percibe a las otras personas según sean hombres o mujeres.



  • La sexualidad ocurre en el cuerpo, y en ella participan los sentidos (tacto, vista, olfato, audición, gusto), las hormonas (los mensajeros químicos), las ideas, los valores y las emociones que las personas tienen y, por lo tanto, influye en la salud del cuerpo y la mente.