"... el SEXO, trasciende la experiencia íntima, permeando todos nuestros sentidos."
sábado, 9 de noviembre de 2013
Venus de Willendorf y Resignificación
En
nuestro trabajo deconstruímos a la mujer y a la sexualidad que nos brinda ésta
imagen proyectada por la Venus de Willendorf y sus autores que por milenios ha
sido asociada a ella y a su papel en la sociedad en seis momentos asociados con
lugares y tiempos, pero también con culturas e ideales. Mencionamos
deliberadamente la palabra “autores” pues creemos firmemente que cualquier tipo
de concepción y preconcepción de elementos tan intrincados como los que
tratamos son concebidos en comunicad y como grupo social, jamás son concebidos
por un solo individuo desenraizado de un contexto y de unas cargas de
significado que impelen a creer ciertas cosas y a asumir ciertas posturas en la
vida.
En la
serie fotográfica podemos observar a la mujer conservadora, la ejecutiva
exitosa, el ama de casa, la madre, la libertina empedernida, la mujer que elige
como llevar su sexualidad y como asumir sus libertades y sus opciones, que se
cuida y que es valorada en la sociedad, que es polifacética y multifuncional,
que es líder. Vemos a una mujer que asume roles en la sociedad que antes no
ocupó nunca y que reclama espacios y derechos, que esta en uso de plena
autonomía, que no se objetiza como elemento de deseo sexual, sino que ocupa un
peldaño distinto. Encontramos una transmutación en diferentes tipos de
sexualidad y de mujer, una que es banalizada y que nunca es totalizada como un
agente más de la sociedad como un elemento proactivo. También encontramos
aquella mujer que es absolutamente nimia a los ojos de una sociedad que la
vende como mercancía y en donde solo el deseo sexual permea su ámbito y su
razón de ser, mujer producto de una cultura que minimiza sus opciones y la
empuja a creerse efímera y susceptible, hija del desespero y la parsimonia, que
aguarda con desdén un futuro ya escrito para ella y las de su clase.
Rodeamos
a una imagen, a un concepto, a miles de ideales y de instintos. Objetivamos y
desnaturalizamos, pero también dignificamos, reconocemos y asumimos.
El papel
de cada uno de los individuos esta totalmente permeado por lo que la sociedad
quiere que seamos, por lo que nuestros valores nos inculquen y el momento
histórico lo permita.
Venus de Willendorf
Paleolítico Superior. 22.000-24.000 a.c.
La figura de esta mujer desnuda, de unos 11,1 centímetros de
alto, 5,7 de ancho y 4,5 de espesor con 15 centímetros de circunferencia, fue
tallada en piedra caliza oolítica, que no es propia de la región, y tintada con
ocre rojo.
El conjunto respeta la ley de frontalidad aunque la cabeza
parece «mirar» ligeramente hacia el seno mamario derecho.
Parece ser una representación convencional, no realista, ya
que su abdomen, vulva, nalgas y mamas son extremadamente voluminosos (en las
nalgas: esteatopigia), de donde muchos estudios han deducido una fuerte
relación con el concepto de la fertilidad.
Los brazos, muy delgados y casi imperceptibles, se doblan
sobre los senos. No tiene una cara visible, estando su cabeza cubierta de lo
que pueden ser trenzas, un tipo de peinado o una capucha, e inclinada hacia
adelante.
El abdomen posee un notorio hueco que representa el ombligo.
El abultado pubis se expande sobre unos gruesos muslos.
Aunque las piernas son anatómicamente muy acertadas las
rodillas están juntas y los pies que no han sido representados (o se han
perdido) estarían separados, por lo que la escultura termina a la altura de los
tobillos.
En 1908, en un valle del Danubio, concretamente en el
yacimiento paleolítico de Willendorf, cerca de Krems en la Baja Austria, el
arqueólogo Josef Szombathy descubrió una pequeña estatuilla femenina, de apenas
11 cm. que constituyó el primer descubrimiento de una pieza escultórica de
época prehistórica. Está realizada en piedra caliza y pintada en tonos de ocre
rojo.
Desde un primer momento, las características de la pieza, en
la que la volumetría del abdomen y de sus atributos sexuales son muy
exagerados, hicieron pensar en una pieza con un claro carácter de culto a la
fertilidad. De tal forma que se trataría de un amuleto o de una pieza con
carácter votivo. Pero también hay quien piensa que puede tratarse de la
representación de una deidad vinculada al culto a la Madre Tierra; otros aluden
a su corpulencia como una representación de un personaje de alto estatus
social, y que por ende su representación podría aludir igualmente a un símbolo
de prosperidad.
lunes, 9 de septiembre de 2013
Debajo de muchas capas
¿De qué se compone nuestra sexualidad? ¿Porqué aún ahora es
un tema signado como tabú? Nunca es fácil acercarse a un tema tan extenso, del
que se habla constantemente, y sin embargo se le tiene aún en un pedestal un
tanto por encima de nuestras cabezas.
La riqueza de la sexualidad es algo que todos, o la mayoría,
de los seres humanos coincidimos en apreciar, de una manera u otra. Necesaria o
innecesaria, amada u odiada, repudiada o exhibida, intensa en todo caso. Hace
parte de nuestra identidad y de nuestra personalidad y es total mente personal,
al menos eso es lo que creemos.
Partiendo necesariamente de los conceptos acuñados por
Sigmund Freud, el yo o ego, el superyó o superego, y el id o ello, nos
encontramos con que nuestro actuar siempre se encuentra permeado por más de una
esfera que influyen determinantemente en las decisiones que tomamos, consiente
o inconscientemente.
El id está constituido por la parte de nuestra mente que se
ve controlada por los impulsos más primigenios, siendo totalmente irracional y
emocional, que es consumida de lleno por las pulsiones y deseos. El superego es
aquella contraparte que almacena en sí todas las cuestiones morales,
distinciones entre bien y mal y valores con los que somos formados por el
sistema social, es la parte que es paciente y que anhela perfección para
nuestra existencia, que nos impulsa a seguir las reglas de la sociedad en la
que convivimos. Finalmente el ego es la pieza clave en la conjunción de las
partes anteriores, ésta alterna nuestras necesidades irracionales con nuestras
normas morales, dictando a partir de la razón y la reflexión.
En su teoría Freud habla de que las tres partes de la mente
se ven inmersas en una dinámica bajo el influjo de lo que denominó dos
pulsiones antagónicas, el Eros y el Tánatos, la pulsión de la vida y la pulsión
de la muerte respectivamente. El Eros está claramente inclinado hacia el amor,
el deseo, la supervivencia, la sexualidad y generalmente hacia un lado más
positivo si se quiere, de la realidad. El Tánatos es odio, autodestrucción,
repulsión, sufrimiento, y un total opuesto de su compañero.
Nos encontramos entonces con que la mente, y nuestro actuar
en consecuencia, siempre va a estar limitado por una serie de barreras y
detonadores que nos impelen a realizar actos o a asumir posiciones según sea el
caso.
Ya desde una trabajo más cercano a la rama de la filosofía
vemos que Althusser y sus estudios sobre las ideologías, orientan las acciones
de los individuos a respuestas concordantes con la relación de subordinación
hacia los aparatos existentes que crean normas que actúan como reguladores
sociales. De esta manera la iglesia, la escuela, el ámbito jurídico, el
político y la familia entre otros, fungen como un orientador para actuar de
manera concordante con cierta ideología dominante, proveniente siempre del
estado.
Para el filósofo toda formación social basa su supervivencia
en una serie de elementos que actúan de manera coercitiva y necesaria,
asegurando un orden social, conllevando a un equilibrio determinado. Así bajo
la influencia de grandes como el mismo Freud o Lacan, asegura que una ideología
se define como una “representación de una relación imaginaria con unas
condiciones reales de existencia”.
De este modo encontramos, con sólo un par de ejemplos, una
serie de elementos que atraviesan transversalmente cualquier concepto de
identidad que poseamos, implicando con ello que la multiplicidad de estructuras
formadas en nuestra personalidad y nuestro acercamiento a conceptos tan
supuestamente sencillos como lo son la sexualidad, el amor o el odio siempre
van a estar influenciados por cierto contexto que va a parcializar nuestro
conocimiento o acercamiento a algún fenómeno.
Avizoramos entonces que desde cualquier punto que se le
trate, la complejidad de un concepto relativamente integrador, como lo es la
sexualidad, toma en su camino un sinnúmero de aristas que se van a ver reflejadas
en el actuar y el concebir en sí mismo.
Podemos entonces afirmar que la sexualidad es un elemento
totalmente subjetivo, totalmente propio, pero totalmente construido con
preceptos y concepciones que nos son ajenos y que por gusto o no, compartimos
bajo un abanico de pluralidades encontradas. Mi sexualidad es solo mía, pero se
construye desde los demás.
Así las cosas, la sexualidad en los humanos se integra con
una gran multiplicidad de conceptos y elementos, alejándose diametralmente de
la sexualidad animal, mucho más instintiva que la propia, adentrándose en un
mundo lleno de complejidades y de criterios, unos irreconciliables y todos
marcados por una propia historicidad que no reconoce par en ningún otro ser
humano. Se abre entonces ante nuestra presencia, un concepto hilvanado de
muchas causas y efectos, y con infinitos resultados distintos, esa es nuestra
sexualidad.
domingo, 8 de septiembre de 2013
Adolescencia y Sexualidad
La sexualidad es una parte integral en nuestras vidas, desde
el nacimiento hasta la muerte. Para los adolescente hacerse cargo de su emergente
sexualidad es parte del proceso natural de transformación en adulto. La sexualidad
debe ser considerada dentro del contexto del desarrollo humano, no como un
secreto a ser guardado por le silencio del adulto.
El amor y ser querido es una necesidad básica del ser
humano; necesidad profunda de superar su individualidad, su aislamiento de otros. Por
encima de esta necesidad universal existencial de unión, surge otra mas específica y
de orden biológico, el deseo de unión entre los polos masculino y femenino.
Desde que el niño nace siente necesidad de afecto y de
cercanía física, pero en la pubertad y en la adolescencia es cuando el instinto sexual
se orienta hacia su satisfacción y a la búsqueda de otro sexo. Sin embargo, el
adolescente que ya esta capacitado físicamente para procrear no siempre esta maduro
ni psicología, ni emocional, ni socialmente para ello.
Este proceso de alcanzar la madurez en todas las esferas de
su desarrollo, toma tiempo. Algunos adolescente inician su actividad sexual
(coital) con una relación de amigovios mientras que otros la postergan. También hay
adolescente que la inician en actividad sexual en relaciones pasajeras, carentes de amor y
desprovistas de un ambiente de intimidad como ocurre en un contacto casual,
impulsivo, que busca solo el placer del momento. Una relación así puede marcar para
siempre el desarrollo sexual, impidiendo la integración armónica de la integración
física y afectiva de la sexualidad.
Para el adolescente es fácil confundir enamoramiento con
amor. Algunas parejas adolescentes inician relaciones sexuales llevadas
por la atracción física, creyendo que el estar “loco o tragado” por el otro es
una prueba de la intensidad de su amor. Unen el deseo sexual a la idea de
amor e incurren en el error de creer que aman cuando solo se desean físicamente.
Sexo, Sexualidad y Cultura
La sexualidad, como muchos otros aspectos de la experiencia
humana, se muestra como una realidad muy compleja y diversa. De este modo, a la
hora de abordar la sexualidad se deben tener en cuenta dos grandes categorías:
- La que hace referencia a la división orgánica entre hombres y mujeres, y a las cualidades que los diferencian.
- La que hace referencia al comportamiento erótico y a determinados aspectos físicos o de personalidad, asociados o relacionados con lo erótico.
No obstante, e independientemente del alcance del término
sexo, lo cierto es que la sexualidad siempre adquiere significados adicionales
e implica algo más. En este sentido, diversos psicólogos han acotado la
sexualidad como una fuerza primaria en la vida de cada individuo. Dicha fuerza
es penetrante e integral, implicando diversos procesos fisiológicos y
psicológicos. Se trata, por tanto, de un proceso activo, dinámico y orgánico,
con una multiplicidad de variables
interrelacionadas y cambiantes. En definitiva, se trata de una dimensión que
engloba aspectos como nuestra manera de pensar, sentir y expresarnos acerca de
nuestro género, nuestros órganos sexuales, nuestro cuerpo, nuestras imágenes
mentales y nuestras elecciones y preferencias. De este modo se hace patente la
enorme complejidad de la sexualidad humana, hasta el punto de que puede
resultar muy difícil distinguir entre los aspectos sexuales y los no sexuales
en la vida de una persona.
Por otra parte, la sexualidad humana está muy influida por
los diversos contextos socioculturales, que modelan, estructuran y controlan el
desarrollo y la expresión de la sexualidad en todos sus miembros. Por tanto, a
la hora de analizar la sexualidad, es necesario tener en cuenta el lugar y el
significado que la sexualidad ocupa en la vida social de una cultura o sociedad
determinada.
Diversos estudios procedentes del ámbito de la psicología y de la antropología, y realizados desde una perspectiva transcultural, obtuvieron los siguientes resultados:
Diversos estudios procedentes del ámbito de la psicología y de la antropología, y realizados desde una perspectiva transcultural, obtuvieron los siguientes resultados:
- Las culturas del sexo son extremadamente variables en términos de las ideologías y valores contenidos en ellas, y en las formas en que dichas ideologías y valores se integran en el resto de la cultura de la que forman parte.
- La cultura del sexo es uno de los entornos más inmediatos de la sexualidad de los individuos y los grupos.
- La cultura del sexo ejerce una influencia importante y continua en las expresiones conductuales de la sexualidad.
En algunas culturas la sexualidad aparece como un componente
esencial del ser humano y se asocia a sentimientos de placer y bienestar, por
lo que tiende a potenciarse su expresión y desarrollo. Sin embargo, en otras
culturas ocurre todo lo contrario, y la sexualidad aparece asociada a
sentimientos negativos, o se circunscribe exclusivamente a su función
reproductora.
De igual modo, las diferentes ideas y significados que tiene
el hecho de ser hombre o mujer en diferentes culturas, y de los roles que cada
uno ha de desempeñar en ellas, condiciona la forma concreta de vivir la
sexualidad de sus miembros. Ahora bien, la forma concreta en que cada cultura o
cada sociedad regula y controla la expresión sexual de sus miembros debe
buscarse en el tipo de normas concretas que emanan al amparo de las distintas
instituciones sociales, tales como los gobiernos, los saberes científicos, la
economía, la religión, el matrimonio, etc. En efecto, estas normas en el
terreno sexual van a dictaminar los siguientes aspectos:
- El tipo de conductas que son inapropiadas.
- El tipo de conductas que son apropiadas, pero no necesarias o requeridas.
- El tipo de conductas que se espera que lleven a cabo los miembros o determinados miembros de la sociedad.
Un aspecto fundamental con referencia al
contexto sociocultural y su influencia sobre las conductas sexuales tiene que
ver con el hecho de que en cada sociedad y en cada cultura existen formas
concretas de sancionar o recompensar a los individuos que siguen las normas
establecidas, y por el contrario, formas de castigar a los individuos que se
desvían o alejan de tales normas.
Política y Sexualidad
La sexualidad y las prácticas sexuales –el homoerotismo y
las sexualidades no normativas - parecen, a priori, un asunto privado y de poca importancia, que sucede en la
intimidad y que están lejos de las políticas públicas.
Esta idea aparece junto con otras, como la de que la
sexualidad fuese una fuerza natural que existe con anterioridad a la vida social y que da forma a las
instituciones; como si fuera algo inmutable, asocial y transhistórico; o la de que el sexo como propiedad de los
individuos, que reside en sus psiques y sus hormonas. Estas concepciones erróneas aparecen enraizadas en
la cultura occidental, de forma que no se cuestiona la sexualidad, y reaparecen en diferentes momentos
históricos con diferentes formas culturales. Comparten estatus de asunto periférico
con otros asuntos de género, como son el derecho a decidir sobre su propio cuerpo y el reconocimiento de su
autonomía en función de demandas relacionadas con la sexualidad y la reproducción, etc.
De la misma manera, esto sucede también en las sexualidades no normativas: homosexuales, intergeneracionales, sadomasoquistas, no monógamas, etc. Las prácticas sexuales privadas de un ciudadano o ciudadana no presuponen la conciencia o intencionalidad de desequilibrar el orden establecido. Sin embargo, la mera existencia de estos comportamientos desafía el orden establecido; un dictado que presupone que todo ciudadano es por definición heterosexual y varón.
De la misma manera, esto sucede también en las sexualidades no normativas: homosexuales, intergeneracionales, sadomasoquistas, no monógamas, etc. Las prácticas sexuales privadas de un ciudadano o ciudadana no presuponen la conciencia o intencionalidad de desequilibrar el orden establecido. Sin embargo, la mera existencia de estos comportamientos desafía el orden establecido; un dictado que presupone que todo ciudadano es por definición heterosexual y varón.
La sexualidad dista de ser un asunto privado que se practica
en la intimidad; ha estado siempre presente para los actores políticos, encargados de regular el
comportamiento de la ciudadanía, como son los estados, las religiones, la medicina, el sistema educativo, los medios de
comunicación, etc. Estas instituciones han dado lugar a prácticas institucionalizadas específicas, como son
confesión, hospitalización, tratamiento psiquiátrico, escolarización, encarcelamiento, información, etc.
Influencia de la música en la Sexualidad
La música se ha vuelto necesaria para desarrollar diferentes
actividades y enaltecer o bajar la autoestima. Resulta común elegir dentro de
una marca de CD canciones y ritmos que reflejen lo que se quiso, se quiere y lo que se
querrá en un futuro, por eso para algunas parejas la música es uno de los
principales elementos que no pueden faltar en los encuentros sexuales, porque
permite reactivar la pasión y el deseo por el otro y se convierte en el
estimulante que permite ir escalando peldaño por peldaño para llegar al clímax
con una satisfacción total.
Resulta importante conocer los gustos de la pareja para que
los dos sientan el ritmo, las melodías, los tonos y la sensibilidad que ésta
puede producir con tan solo una caricia. La música es uno de los matices que le
dan color a la situación y está en usted disponer del resto para encender el
fuego de la seducción y la pasión.
La música influye en las relaciones sexuales porque son
historias cortas que cuentan y reviven pensamientos y sentimientos, pero cuando
se está en intimidad, los dos crean su propia historia, la música los
transportará al lugar al que usted y su
cuerpo quiere ir. Déjese llevar por los sonidos
y las caricias, un mundo hecho solo para dos, y recorran un camino lleno de
amor y seducción que pondrá a prueba la imaginación entre usted y su
pareja.
Algunas personas se preguntan qué tipo de música se puede
usar para estar en pareja, la respuesta es sencilla y está en lo que a cada uno
le gusta, en hacer una mezcla de ritmos que puedan ser usados en los diferentes
momentos del acto sexual, se podría escuchar algo más suave y algo más rápido.
La idea es que inicialmente se citen y charlen sobre qué les gustaría escuchar
a los dos, elegir una a una, como si se estuviera comprando una botella de
vino, el ritmo, el color de las melodías y los sonidos que permitirán que sea
un momento lleno de magia.
Qué es el placer Sexual?
El placer sexual es lo que experimentamos al estar excitados
sexualmente. La excitación sexual es la respuesta del cuerpo a la estimulación
sexual. Podemos excitarnos por cosas que oímos, vemos, olemos, saboreamos o
tocamos. Pueden estar presentes en el mundo real, en nuestra imaginación o en
nuestros sueños. Podemos sentirnos muy excitados cuando acariciamos nuestras
zonas erógenas, cuando una pareja lo hace o cuando acariciamos dichas zonas de
una pareja.
¿El placer sexual es bueno?
Sí. El placer sexual puede ser importante para la salud
física y emocional y el bienestar.
Llevar una vida sexual saludable, con pareja o sin ella,
está relacionado con lo siguiente:
- Mayor salud sexual y reproductiva
- Mayor salud general
- Mejor sueño
- Menor estrés y tensión
- Mayor autoestima
- Una apariencia más juvenil
- Mejor estado físico
- Una vida más prolongada
Es lamentable que muchos de nosotros hayamos crecido
escuchando sólo acerca de los riesgos y los peligros que implica expresarnos
sexualmente. Si bien esos riesgos son reales, también es cierto que los juegos
sexuales, con pareja o sin ella, pueden ser una fuerza positiva y poderosa en
nuestras vidas. Nos ayuda a conectarnos con otras personas y a disfrutar del
mundo.
Mitos de la Sexualidad y las Artes
En su artículo Sergio García Soriano nos habla sobre este tema:
"La mujer y el cine o la pintura y la mujer son temas que me
tienen atrapado desde hace años. Es como si hubiese encontrado un nexo de unión
entre las vicisitudes de la consulta y las producciones artísticas. E. Munch es
el pintor que en más ocasiones ha reflejado en sus lienzos y grabados una
imagen de la mujer con sexualidad devoradora, mostrando al espectador su
convicción de que es ella quien domina las artes amatorias. Y además, Munch
tenía la idea que el hombre alcanzaba la inmortalidad a través de la obra
artística y la mujer sólo la podía conseguir a través de la única creación que
le era posible: un hijo. Los prejuicios de época han sido base del pensamiento
de grandes artistas y literatos. Y hombres y mujeres han hecho del prejuicio:
hábito y destino.
- El mito ante el deseo sexual:
La virginidad, tan apreciada en ellas y tan burlada en
ellos, ha sido siempre un tema recurrente en la mitología. Mitos que en cada
uno de nosotros han estado presentes en nuestro crecimiento y desarrollo. El
minotauro y su cuota de vírgenes diarias ponen de manifiesto una leyenda aún en
boga en la Francia del XIX, según la cual las enfermedades venéreas que tanto
se habían extendido, se curaban desflorando y, si era necesario, violando a una
virgen, ya que transmitir el mal a un inocente llevaba a la curación.
Fascinación por la castidad que Sofía Coppola recoge con maestría en Las
vírgenes suicidas, a través de los ojos de unos adultos que han vivido la
experiencia adolescente de la sexualidad y la muerte.
Regresando a la literatura, Las mil y una noches, el clásico
persa, también nos habla de éstas situaciones. Leamos:
"Un sultán desposaba una virgen cada día y mandaba
decapitar a la esposa al día siguiente. Todo esto lo hacía en venganza, pues
encontró a su primera esposa traicionándolo. Ya había mandado matar a tres mil
mujeres cuando conoció a Scheherazade. Este le comenzó a narrar un cuento
durante toda la noche. Mientras relataba, el rey permaneció atento y motivado,
escuchando con asombro la primera historia, y al final le pidió otra, pero Scheherazade
le dijo que la alborada estaba cerca. Entonces, él decidió no matarla esa vez,
pues la historia por venir al día siguiente parecía algo mucho más emocionante
y atractiva. Así, el rey conservó a Scheherazade viva, mientras que pedía con
impaciencia un anticipo de cada nuevo cuento, hasta que, después de mil y una
noches de diversas aventuras, y ya con tres hijos, el sultán decide hacer reina
a la mujer que habla, entretiene y genera erotismo".
El miedo ante el deseo sexual de las mujeres está presente
en muchos mitos y películas, recordemos por ejemplo, que en el cine negro la
femme fatal tiene que ser sacrificada por su lascivia y ambición-. Y este
pensamiento que puede estar disfrazado en las parejas se puede relacionar con
la eyaculación precoz o la frigidez, cuando se molesta al partenaire con este
trastorno se evita la admiración en el momento del orgasmo, en el culmen de
máximo goce."
http://blogs.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/el-arte-de-vivir/2013/02/09/mitos-de-la-sexualidad-y-las-artes-114523
http://blogs.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/el-arte-de-vivir/2013/02/09/mitos-de-la-sexualidad-y-las-artes-114523
Dimensión psicológica de la Sexualidad
La sexualidad es la serie de fenómenos emocionales y de
conducta relacionados con el sexo opuesto de una persona.
El aspecto psicológico de la sexualidad incluye la forma
como la persona se asume como hombre o mujer(identidad). Tiene que ver con las
emociones y el desarrollo de los afectos. Es la forma en que cada individuo
retoma y reproduce todo lo que su sociedad le enseñó que debe hacer o como debe
actuar, ya que la sociedad suele tener muchas expectativas de cada sujeto,
según sea su sexo. En consecuencia, estos aspectos no quedan fuera del
individuo, sino que los interioriza, los hace propios hasta que coinciden con
su forma de pensar y de sentir.
La dimensión psicológica la integran aspectos sentimientos,
ideas, la forma en que nos comunicamos. Están también nuestros miedos, deseos,
fantasías y afectos, la experiencia subjetiva del amor y los demás vínculos. La
familia es el agente esencial en este proceso central del desarrollo de la
identidad sexual que se comienza desde la niñez.
¿Qué es la sinestesia?
La Sinestesia es una Figura
Retórica que consiste en mezclar sensaciones percibidas
por órganos sensoriales distintos (sensaciones auditivas,
visuales, gustativas, olfativas y táctiles). También se denomina Sinestesia
cuando se mezclan estas sensaciones con los sentimientos internos (tristeza,
alegría, etc...)
Una persona
que experimenta éste fenómeno, por lo general ve los sonidos (en colores o
formas), los puede saborear, e incluso oler... De igual manera, para otras
personas, la sinestesia interfiere en los demás sentidos.
Definición
tomada de: http://www.retoricas.com/2009/06/definicion-de-sinestesia.html
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